Medios para alcanzar la ciencia

He definido para vos, mi hermano, la ciencia martinista; ahora debo decirle brevemente por qué medios la alcanzaréis.

Es necesario practicar los métodos de la ciencia profana, ya que por ninguno otro medio sabríais penetrar mejor el detalle y el análisis de las cosas. ¿Pero de dónde sacaréis las ideas directrices que os permitirán hacer la síntesis?

Es lo que os voy a indicar en pocas palabras. Primero el estudio y la meditación de nuestros símbolos os serán preciosos. Vos ya conocéis el ritual de los tres grados de iniciación; aprendisteis a descomponer y a recomponer el noble Pantáculo que expresa el sello mismo de la Orden Martinista.  Ejercitaos más todavía, mi hermano, en estos trabajos.

Puedo deciros que, por muy avanzado que estéis en nuestra ciencia, encontraréis allí siempre un alto provecho intelectual.

Estos símbolos poseen una cualidad tal que se prestan a un número infinito de aplicaciones, de combinaciones nuevas. Basta con reflexionar sobre ellos para descubrir en ellos cualidades ignoradas. Es el método de la iniciación oriental fijar así el espíritu del neófito sobre un solo libro, sobre un solo símbolo, para hacerle entregar todo lo que habrá sabido extraer. Comúnmente preferimos, en Occidente, despertar el espíritu que concentrarlo. Es otro método que tiene también sus ventajas.

Pero la una no debe excluir a la otra. Meditad pues, y meditad profundamente los signos martinistas; libre a vos, por otra parte, si desea una más amplia variedad de ejercicios, de aplicar luego este método sobre otros objetos, y, por ejemplo, sobre la interpretación de los símbolos de las principales religiones, todas inspiradas en el fondo, lo sabéis, por el mismo esoterismo del cual nuestros signos proporcionan la clave.

He aquí pues el primer modo de estudio: la meditación de nuestros símbolos. He aquí el segundo: la lectura de nuestros dueños. Leed, mi hermano, leed apasionadamente las obras de Martinés de Pasqualy y, sobre todo, de Saint-Martin.

Sabéis bien que son muy difíciles, en cuanto a la interpretación, lo es todavía más, sobre ciertos puntos, es incierta y dudosa. Sin embargo, vos conocéis ya bastante metafísica para poder avanzar en esta lectura, para poder extraer de ello un gran fruto. En Saint-Martin se halla condensada toda la médula de las filosofías más nobles y de las religiones más altas.

Pitágoras, Platón, y Plotino se encuentran en sus páginas; el alma de Jesús inspiró a su autor. En ninguna otra parte, creo, encontraréis tal profundidad metafísica, unida a tanto ardor y con tanta pureza moral. El espíritu se eleva con este contacto; el corazón se ennoblece con él; el hombre entero se siente transformado por él, próximo a su autor, rendido a su divina esencia.

 

Idioma

Donde estamos

Quien esta en Linea

Tenemos 42 visitantes y ningun miembro en Línea