Los 5 grados martinistas

Organización : Los 5 grados Martinistas :

 

La Orden Martinista, tal y como fue concebida por Papus, se divide en varios grados, cada uno de ellos da lugar a una ceremonia ritual en el curso de la cual se dispensa una Iniciación

En primer lugar, se es recibido al primer grado en calidad de Asociado, calidad indispensable para asistir a las reuniones rituales. Después, si el nuevo martinista Asociado persiste en su interés por la Orden, por la calidad de su trabajo y su comportamiento, si es juzgado digno, se le confiere el segundo grado, de Asociado a Iniciado.

Finalmente, se alcanza el tercer grado se Superior/Sabio Desconocido, Supérieur/Sage Inconnu en francés, por lo que comúnmente se utiliza las siglas SI que le da la plenitud de la Iniciación Martinista.

Un cuarto grado, llamado Superior Desconocido Iniciador, en francés “Supérieur Inconnu Initiateur” razón por la cual se le denomina habitualmente SII, puede ser otorgado a aquellos que serán llamados por sus cualidades pedagógicas y federativas para dirigir un grupo o un capítulo (el término varía según las Órdenes) y recibir a su vez a Impetrantes. Por encima existen los Grandes Iniciadores o Filósofos Desconocidos (las dos expresiones son equivalentes) llamados a funciones más importantes.

Cada grado da acceso a una enseñanza que le es propia. La decoración del local de las reuniones, así como la vestimenta de los miembros, cambia en función de cada grado, guardando, sin embargo, una mayor sobriedad en comparación a las Logias masónicas.

Cada grupo o capítulo está dirigido por un SII; éste está asistido por un Colegio de Oficiales que le ayudan particularmente en la ceremonias de recepción. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la iniciación martinista tiene lugar de Iniciador a recipiendario y que puede ser válidamente transmitida sin la presencia de ningún testigo.

La Orden es mixta, abierta a todos aquellos y aquellas que lo hayan solicitado, manifestando su voluntad de pertenecer a la Orden y después de haber sido sucesivamente entrevistados por los SSII del grupo o capítulo y estos hayan expresado, si las hubiere, las reservas oportunas.

Hubo, sin embargo, una época, en la cual la calidad de Maestro Masón era requerida, pero esta regla no subsiste nada más que en algunas organizaciones. Ni el nivel de estudios, ni la posición social, ni cualquier otro criterio ajeno a la Vía Iniciática, puede ser tenido en consideración para la aceptación o el rechazo de un miembro. Solamente el DESEO de búsqueda espiritual, en el concepto Saint-martiniano de esta palabra, que trataremos de definir en la última parte de este artículo, puede hacer de un profano un martinista y es delante de su conciencia y únicamente por conciencia que deberá responder.

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