Carta de la OMTP

CARTA DE LA ORDEN MARTINISTA TRADICIONAL PRIMITIVA Y DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS ÉLUS COËN DE L´UNIVERS

Introducción

A lo largo del siglo pasado, la historia de la Orden y de las Órdenes martinistas ha sido rica y animada. Si la Orden fundada por Papus se ramificó en numerosas ramas, esta arborescencia fue el fruto del mismo principio de la iniciación martinista, la iniciación libre, en línea directa, de individuo á individuo.

Los círculos, los grupos, las logias, los capítulos y las órdenes martinistas fueron, a lo largo del siglo pasado, los crisoles que permitieron a las corrientes iluministas, ocultistas y herméticas perdurar o abrirse. La libertad, la tolerancia, el espíritu de búsqueda que dominaron, a pesar de algunas vicisitudes inevitables, el movimiento martinista, permitieron a numerosos “buscadores" encontrarse, independientemente de sus caminos particulares, en un verdadero “compañonage” bajo la égida del Filósofo Desconocido.

La Orden Martinista supo también acoger en su seno a otras corrientes para preservarlas y ayudarlas a conocer un nuevo desarrollo.

A día de hoy, con el propósito de que esta mentalidad permanezca, para que lo está vivo no se convierta en letra muerta, están inscritos en esta Carta para el siglo XXI de las Órdenes Martinistas, los principios simples que contribuyeron al brillo del martinismo desde los tiempos de Papus.

La adopción de esta Carta es libre, no confiere ningún derecho, solamente los deberes que emanan de la ética. Nadie lo tendrá en cuenta, sino es uno mismo y la Providencia.

A-Según Saint Martin

« Mi secta, es la providencia; mis prosélitos, soy yo mismo; mi culto, es la justicia.”

"Estoy sorprendido de que me hayáis considerado bastante engreído de mi débil mérito como para que yo haya podido darle mi nombre a mi antigua escuela o a ninguna otra. Los establecimientos sirven algunas veces para mitigar los dolores del hombre, pero más a menudo para aumentarlos, jamás para curarlos. "

"La única iniciación que busco con todo el ardor de mi alma es aquella por la cual podemos entrar en el corazón de Dios e introducir el corazón de Dios en nosotros, para hacer allí un matrimonio indisoluble, que nos hace el amigo, el hermano y el esposo de nuestro divino Reparador. No hay otro misterio para llegar a esta santa iniciación que la de sumergirnos, cada vez más, hasta en las profundidades de nuestro ser y de no soltar la presa hasta que no hayamos llegado a sentir la viva y vivificante raíz, porque es entonces cuando todo el fruto que deberíamos poseer según nuestra especie se produce naturalmente en nosotros y fuera de nosotros, de la misma forma que les ocurre a nuestros árboles terrestres, porque están adheridos a su raíz particular y no dejan de bombear su savia. "

Louis-Claude de Saint-Martin consagró una gran parte de su vida a las órdenes iniciáticas que frecuentó, pero no fundó ninguna y guardó una justa reserva hacia todas ellas. Por su obra, inició una corriente de pensamiento iluminista cristiano superior e invitó a reunirse en fraternidad de espíritu. In artículo mortis, Louis-Claude de san-Martin " exhortó a todos los que le rodeaban a poner su confianza en la Providencia, y a vivir entre ellos en hermandad, en los sentimientos evangélicos. "

B -Según Papus

Papus fundó la Orden martinista en varias etapas:

- 1884-1885: primeras iniciaciones.

-1887: Primera Logia

- 1887-1890: establecimiento de la Orden martinista, redacción de los estatutos y cuadernos de instrucción.

- 1891: constitución del primer Supremo Consejo.

La iniciación de 1882 a la cual referencia a Papus es la que Augustin Chaboseau sitúa en lo que le concierne en 1886, iniciaciones que se transmitieron el uno al otro, respectivamente, en 1888, son de naturaleza incierta y desconocida en cuanto a sus circunstancias. Revisten una forma diferente y apenas ritual. Es la iniciación de Papus, y no de Papus-Chaboseau, la que constituye desde la fundación de la Orden martinista, la iniciación " martinista."

a)       Primera consecuencia: La Orden Martinista se caracteriza por la simplicidad de forma ritual, de la cual La Orden Martinista Tradicional Primitiva da ejemplo.

b)      Segunda consecuencia: La fraternidad y el compañonage se hallan en el corazón de la experiencia martinista: “No os hagáis llamar Maestro, puesto que no tenéis más que un solo Maestro y vosotros, todos, sois hermanos.”

c) Tercera consecuencia: una Orden Martinista es independiente de cualquier tipo de Iglesia tanto como de cualquier otra orden iniciática; Sus miembros son libres de establecer pertenencias compatibles en el espíritu. Las equivalencias entre los grados de la Orden Martinista y los de otras Órdenes iniciáticas han existido, pero están desprovistas del sentido iniciático.

d) Cuarta consecuencia: La Orden Martinista invita a sus miembros a comprometerse en el camino de la Reintegración. Se sub-entiende que les prepara para liberarse cualquier forma de alienación, incluida toda pertenencia a cualquier Orden iniciática e incluida cualquier Orden Martinista.

D- De la Fraternidad

Después de la muerte de Papus, la Orden martinista se ramificó y el proceso no se ha interrumpido. Cualquier controversia entre Órdenes Martinistas que se refiera a cuál de ellas precede a otra es contraproducente, bajo reserva de que toda orden calificada de martinista se suscriba a los principios generales enunciados más arriba.

Entre las órdenes martinistas, como entre los miembros de cada Orden Martinista, la fraternidad es la regla, y la competencia es admisible únicamente en referencia a la virtud.

Cualquier miembro de cualquier Orden Martinista que dispense la misma iniciación puede ser recibido como visitante en una reunión dirigida por otra Orden Martinista.

En cuanto a la OMTP, son requeridas ciertas condiciones:

- que el hermano esté en regla respecto a nuestros principios

- que no haya, ni haya habido, ningún agravio grave hacia alguna Hermana o Hermano de la Orden.

La denominación Orden martinista implica cualquier Orden llamada martinista, cualquiera que sea su calificación subsidiaria.

Los ocho puntos de la Orden Martinista Tradicional Primitiva:

Entrada en Materia:

El Martinismo es un sistema iniciático fundado en su forma moderna por Papus, pero inspirado por una serie de sistemas precedentes creados o modificados en el siglo XVIII por Jacques Martinés de Pasqually (1724-1774), Jean-Baptiste Willermoz (1730-1824) y Louis-Claude de Saint-Martin (1743-1803).

Con el fin de distinguirlos del Martinismo contemporáneo codificado por Papus en 1891, las doctrinas de Martinés de Pasqually y de Willermoz respectivamente, han sido llamadas "Martinecismo" y "Willermocismo". Al sistema de Saint-Martin le reservamos el nombre de "Martinismo" pero, ya que no hay una coincidencia total con las enseñanzas sucesivas de Papus, el término " Saint-Martinismo " sería más apropiado.

Hay que añadir que esta corriente iniciática de pensamiento, " de operatividad " como se le quiere definir, es, al contrario de otras escuelas iniciáticas, un sistema filosófico que se suma a la mayéutica socrática, al platonismo, neoplatonismo, y al humanismo hasta alcanzar los principios que rigen la psicología en la profundidad actual. La doctrina martinista contemporánea es enunciada (en sus bases) por los ocho puntos de la Carta Magna del Martinismo, re-elaborada por los Iniciadores de la Orden Martinista Tradicional Primitiva.

Esos ocho puntos están enumerados más abajo y comentados por el Muy Sabio Iniciador de la Orden Martinista Tradicional Primitiva

1.- EL ORIGEN DE LA ORDEN Y SU RELACIÓN INICIÁTICA CON LO INVISIBLE

Martinés de Pasqually jamás habló de sus Maestros sino que dejó sobreentender que ciertas "presencias" (Desconocidos Superiores o Sabios Iniciados) lo inspiraron en la elaboración de su doctrina. Por otro lado, el Martinismo contemporáneo, si quisiera basar su credibilidad y su autenticidad teniendo como base "filiaciones" y "reconocimientos" o en una matriz masónica, no obtendría aprobación. La necesidad que tuvieron Papus y Chaboiseau a finales del siglo XIX lo demuestra: no estando completamente convencidos de lo que cada uno de ellos disponía, se intercambiaron ritualmente sus iniciaciones respectivas.

2.- LA ORDEN CONSIDERA LA DIVINIDAD COMO EL PRIMER SIGNO CREATIVO EMANANDO DE « AQUELLO QUE ES IMPOSIBLE ALCANZAR », COMO ENTIDAD CREADORA Y REGENTE DEL UNIVERSO, DEJANDO A CADA UNO LA LIBERTAD DE CULTO MIENTRAS ESTÉ EN ARMONÍA CON LOS FINES DE LA ORDEN.

La búsqueda del hombre está destinada a no tener jamás fin y es por ello que hablamos de la imposibilidad de alcanzar lo Divino. Esta búsqueda no puede, evidentemente, estar condicionada por dogmas o postulados “aprioristas”. Este prólogo necesario no impide al Martinista ser completamente libre de practicar su credo de la manera que le parezca la más adecuada.

3.- EL SÍMBOLO GENERAL DE LA ORDEN ES « EL REPARADOR »

El Reparador (llamado Yeshouah) es Jesús el Cristo en su doble personalidad: individuo histórico y metafísico más allá de toda consideración religiosa.

4.- LA ORDEN ES OPERATIVA EN VIRTUD DE DIFERENTES RITUALES: COTIDIANO, LUNAR, SOLAR Y LIBRO ALFA; ES LA PARTICULARIDAD A TRAVES DE LA CUAL LA ORDEN MARTINISTA TRADICIONAL PRIMITIVA SE DIFERENCIA DE CIERTAS ÓRDENES Y ESCUELAS INCIÁTICAS.

La gran tradición Martinista no hace caso omiso del operativismo basado en la magia ceremonial y la teúrgia. Saint-Martin, más propenso al aspecto devocional que al aspecto teúrgico, tenía la costumbre de preguntarse si, para tener una relación con lo Divino, había que poner necesariamente tantos instrumentos en juego. Sin embargo continuó practicando la magia "operativa" llamada teúrgica hasta el fin de sus días.

5.- EL FIN DE LA ORDEN CONSISTE EN CONSERVAR Y TRANSMITIR LA INICIACIÓN MARTINISTA A TRAVÉS DE LOS INICIADORES AFIN DE REALIZAR LA REINTEGRACIÓN UNIVERSAL POR MEDIO DE UN TRABAJO DE TRANSMUTACIÓN DEL INDIVIDUO.

Aquí, entramos en el meollo del asunto: el problema relativo al supuesto poder iniciático y a la distinción que hace Guénon entre iniciación efectiva (como la iniciación martinista) e iniciación virtual.

Es evidente, por ejemplo, que cada uno utilizará el caudal iniciático martinista recibido con arreglo a sus capacidades intrínsecas que varían de individuo a individuo. Con los talentos recibidos, cada obrero hace lo que quiere y lo que puede. Pero es erróneo de afirmar que el que no utiliza sus talentos es porque no los recibió.

La particularidad de la Orden Martinista Tradicional Primitiva consiste en la transmisión directa de un fluido astral del Iniciador hacia el recipiendario por la imposición de las manos y por la palabra. A través de esta transmisión se instaura un lazo, de efectos indisolubles, entre el que transmite el fluido y el que lo recibe. Este lazo, como todo lo que forma parte de la Ley de causa y efecto, se perpetúa más allá de la muerte. La iniciación Martinista concierne a las posibilidades intrínsecas, es decir las que ya existen, incluidas las que están en estado latente, en el recipiendario.

Estas posibilidades podrían no aflorar jamás, pero no es por ello que los contenidos iniciáticos no son reales.

Otras formas de iniciación, por el contrario, conciernen a las posibilidades no intrínsecas, es decir las que, gracias al estudio y a la meditación sobre los símbolos, podrán un día nacer, “ex Novo”, en el recipiendario. En ese caso - ver por ejemplo la Masonería - podemos hablar de iniciación virtual pero este discurso no concierne al Martinismo.

La responsabilidad importante que toma el Iniciador consiste en comprender si un profano tiene en él las posibilidades intrínsecas de realización espiritual. Solamente en caso afirmativo podrá proceder a la transmisión de una iniciación que tendrá así todas las cualidades requeridas por la Tradición Martinista.

6.- EL MUY SABIO INICIADOR ES EL RESPONSABLE DE LA ORDEN, ES ELEGIDO « AD VITAM » POR EL COLEGIO DE LOS SUPERIORES DESCONOCIDOS INICIADORES QUE DELEGAN EN ÉL TRADICIONAL Y RITUALMENTE, LE HACEN DEPOSITARIO Y LE DAN LOS PODERES INICIÁTICOS DE LA ORDEN. DE HECHO, ÉL ES EL EJECUTANTE DEL CONSEJO SUPREMO.

Esta delegación de poderes se realiza en el curso de una ceremonia ritual que sigue a la elección del Muy Sabio Iniciador. Es entonces cuando éste se hace depositario del poder iniciático de la Orden a través de una ceremonia que le transmite ese depósito y le confiere ese poder al Iniciador elegido.

Él y solo él, puede crear a nuevos iniciadores ya que ese es el único grado que confiere ese poder. Sin embargo, en la historia de nuestra Orden, y exclusivamente por razones logísticas, esta facultad ha sido delegada por el Muy Sabio Iniciador a los Iniciadores.

"Queremos precisar que los términos: " Grandes”, “Soberanos", "Serenísimos" y otros nombres grandilocuentes no forman parte de nuestro vocabulario; halagan al que lo recibe y humillan a los que los dan. Deseamos pues, evitar todo principio de Potentado dictatorial y dogmático que halague el ego. Deseamos practicar "sólo Martinismo" tendiendo hacia una ideal común. Somos sólo unos sembradores a semejanza de nuestro “Reparador"

7.- LOS SABIOS INICIADOS CONSTITUYEN LA JERARQUÍA SACERDOTAL QUE GUÍA LA ORDEN EN EL PLANO INVISIBLE.

El grado de Superior/Sabio Desconocido que, en nuestra Orden, es Sabio-Iniciado es un grado sacerdotal consumado. Es el mayor grado que se pueda alcanzar en la Orden. Cuando un Sabio-Iniciado es convertido en Iniciador adquiere en ese momento, la facultad transmitida por el Colegio de los Sabios-Iniciados Iniciadores a través del "Muy Sabio-Iniciador", de encontrar nuevos martinistas en el mundo profano. La Orden se desarrolla en un plano horizontal y vertical a lo largo de ambos brazos de una cruz griega. Incumbe a los Iniciados Prudentes ocuparse de la Orden en la parte horizontal.

Los Iniciadores velan sobre todo por la pureza y la perpetuidad del depósito iniciático y tienen, entre otros deberes, el de examinar, modificar, insertar, excluir y aprobar los rituales de cada grado de la Orden. Hay que tener en cuenta que cada Iniciador es independiente y que es libre de prestar juramento a nuestra Federación de Capítulos y obediencia a la Orden Martinista Tradicional Primitiva y a las Reglas, Estatutos, Constituciones y Leyes que rigen esta Orden Venerada, las cuales han sido las deseadas por el conjunto de sus miembros con el fin de formar una sola Unidad con el Creador.

8.- LA ORDEN NO DISPONE DE ELEMENTOS SIMILARES A LA EXCOMUNIÓN; POR CONSECUENCIA AQUEL QUE SALE DE LA CADENA –FUERE CUAL FUERE EL MOTIVO- SEGUIRÁ SIENDO MARTINISTA PUESTO QUE HA RECIBIDO UNA INICIACIÓN REAL Y NO VIRTUAL: “SEMEL ABBAS SEMPER ABBAS”

Probablemente es a través de esta disposición por la que la sacralidad de la Orden alcanza su cima.

Un martinista es martinista de por vida: no hay ningún poder sobre tierra que pueda deshacer este lazo.

Naturalmente esto implica una toma de responsabilidad de carácter particular tanto por parte del Iniciador como por parte del profano que pide formar parte de la Orden. El importante deber del Iniciador consiste en comprender si un " hombre de deseo " contiene o no en él las posibilidades intrínsecas de realizarse espiritualmente. Solamente en caso afirmativo, procederá a la transmisión de la Iniciación que deberá satisfacer todas las condiciones exigidas por la Tradición.

Comprender esto es muy difícil: conlleva, por parte del Iniciador, una notable facultad intuitiva y un buen conocimiento de la psicología aplicada.

 Puede ocurrir, y algunas veces ocurre, que el Iniciador se equivoque y tome por deseo lo que es solamente una mala e inconsciente pretensión. Pero al error del Iniciador, el Egregor de la Orden le encuentra remedio y devuelve al mundo profano a la persona que desde el punto de vista iniciático ostenta, en ese momento, sólo capacidades intrínsecas y no confirmadas. Pero, de todos modos continuará siendo martinista.

« Que Dios nos preserve, venga en nuestra ayuda, nos haga progresar en el camino espiritual hacia él, por su sola voluntad, por Yeshouah nuestro Señor Jesús-el Cristo Reparador, con la ayuda de la Virgen María, de nuestros Ángeles Custodios, de nuestros Santos Patrones y de nuestros Maestros Pasados Filósofos Desconocidos.”

 “Que así sea”.  Amén+Amén+Amén+Amén+

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